1. Envejecimiento
El proceso de envejecimiento es un proceso natural que pasamos las personas a lo largo de nuestra vida. El envejecimiento se realiza de manera gradual.
La genética influye en este proceso, pero también hay otros factores exógenos como los hábitos alimentarios, el medio ambiente y efectos sociales que implican el deterioro físico e intelectual en mayor o menor medida.
Durante esta época de la vida se acumulan radicales libres favoreciendo el envejecimiento prematuro. Tanto la farmacia como la cosmética están estudiando cómo eliminar los radicales libres a través de los antioxidantes o al menos que aparezcan más lentamente. Se intenta buscar la eterna juventud.
2. Cambios asociados al proceso de envejecimiento que pueden afectar a la situación nutricional de las personas mayores
Los cambios principales que se producen con el envejecimiento pasan por una disminución de la masa magra haciendo que el metabolismo basal se reduzca. Para ello, es conveniente controlar la ingesta calórica para evitar una subida de peso considerable. Además, disminuye el agua corporal y la masa ósea. En el caso de las mujeres, el déficit de estrógenos durante la menopausia favorece esta pérdida de masa ósea.
Hay alteraciones en la deglución y en el peristaltismo.
Con la edad se sufren cambios físicos que pueden afectar a la hora de comer. El más visible quizás sea que muchos de nuestros abuelos pierden la dentadura parte o por completo. Esto dificulta los procesos de masticación. Con lo cual deben comer alimentos con textura blanda, o semiblanda, triturada, bien cocida.
A nivel psicológico puede afectar negativamente ya que se encuentran en una situación indefensa, piensa que han dejado de servir a la sociedad.
Además, con el paso del tiempo se pierden parte de las papilas gustativas de la lengua. La comida de repente se hace insípida, ya no le sabe a nada especial. Dejan de disfrutar gastronómicamente. Las últimas papilas que suelen perder son las del sabor dulce. Por eso muchos abuelos de repente comen más pastelería, postres lácteos de fácil palatabilidad y que les proporcione ese disfrute.
Muchos de ellos tienen dificultades digestivas, desde problemas de deglución, reflujo gástrico, hernias de hiato, con lo cual la inapetencia se incrementa. Debemos cuidar y proteger a la persona anciana para evitar que no ingiera la cantidad nutricional necesaria. Puede haber trastornos de anorexia fácilmente, no por complejos, sino que adelgazan rápidamente porque no son capaces de ingerir las calorías necesarias. Eso sí, en el caso de que baje la actividad van a necesitar menos calorías, pero muchas de las personas mayores siguen muy activas.
Pueden surgir otros problemas como hormonales. Por ejemplo, la mujer durante la menopausia. Aunque suelen ser mujeres más jóvenes que en los casos anteriores y suelen ser muy activas, tanto o más como en la juventud.
Una mujer menopaúsica como ya es bien sabido tiene que controlar los niveles de calcio para evitar la osteoporosis.
3. Necesidades nutricionales de las personas mayores
Se sabe que las necesidades nutricionales de cada persona difieren según la edad, sexo, actividad metabólica, etc. Incluso dos personas del mismo sexo con igual físico pueden necesitar un número de calorías distintas por características individuales.
En el caso de personas mayores de 50 años en el cálculo del metabolismo basal se resta el 2% cada diez años (decenio).
A partir de los 75 años se reducen 500 kilocalorías al día en varones y 400 kilocalorías al día en mujeres.
Esta reducción calórica es debida a que suelen llevar una vida más sedentaria pero además porque suelen perder peso con mayor facilidad que una persona más joven.
El anciano pierde masa muscular. Algunos aminoácidos esenciales se vuelven esenciales a estas edades ya que se pierde su capacidad de síntesis. Además, pueden tener fallos renales y hepáticos como consecuencia de enfermedades relacionadas con la vejez, por lo cual se debe controlar bien la cantidad de proteínas que deben ingerir.
4. Distribución de la ingesta de alimentos
Normalmente tiene la misma distribución de ingesta de alimentos de un adulto salvo en pequeños cambios.
Se aconseja realizar entre 4-5 comidas diarias. Siendo la última la de la cena lo más ligera posible para que el anciano pueda descansar correctamente. Tener en cuenta que si su movilidad es reducida no ha podido cansarse realizando actividades físicas y de trabajo agotador.
Los hidratos de carbono pueden bajar un poco su porcentaje. Si en un adulto se aconseja entre el 55-60%. El anciano es mejor que sea del 50 al 55%. La mayoría debe ser hidratos de carbono complejos de fácil digestión como almidones fáciles de digerir: patata cocida, pasta blanca. Incrementar la cantidad de fibra en forma de purés de legumbres, cereales dextrinados en batidos lácteos o macedonias de frutas.
La ingesta proteica se incrementará para obtener los aminoácidos suficientes para formar y mantener bien los músculos. Muchos de ellos al no tener movilidad esta masa muscular se atrofiará considerablemente. Añadir proteína de fácil masticación como huevos revueltos o en tortilla, pescados a la plancha sin espinas para su fácil masticación o purés de legumbres pueden ser una buena opción. Se aconseja incluso incrementar al 25% de ingesta proteica frente al 15-20 % en la vida adulta.
Se vigilará la ingesta de grasas, dando preferencia a las insaturadas. Un buen chorro de aceite de oliva en los purés y cremas harán que las características organolépticas sean mejores. Esta grasa ayudará a mantener en mejor estado a las neuronas y los nervios. Tener en cuenta que a estas edades comienza las pérdidas de memoria, puede que dejen de reconocer a los familiares o a las personas cuidadoras con facilidad.
Además, la grasa favorece el movimiento peristáltico del intestino junto con la fibra para evitar posible estreñimiento. Este estreñimiento se puede incrementar con la falta de movimiento del anciano y la poca hidratación diaria.
Se aconseja controlar (que no disminuir) la ingesta de líquidos del anciano. Debe mantenerse una buena hidratación pero se procurará beber agua a sorbitos pequeños para evitar atragantarse durante el día. Siendo menor su cantidad hacia la noche para evitar que necesite ir al baño mientras esté durmiendo. Así podrá descansar mejor.
5. Consejos para mejorar el estado nutritivo y la salud de las personas mayores
Se aconseja realizar una dieta equilibrada con la suficiente cantidad de calorías para evitar la pérdida excesiva del anciano. Se controla así mismo la cantidad proteica que debe ingerir para evitar que la masa muscular se deteriore más de lo debido.
- Corregir los malos hábitos alimentarios que pueda tener el anciano. Normalmente a estas edades incrementan la ingesta de bollería y de panes de molde por ser dulces y de fácil masticación.
- Realizar comidas lo más sabrosas posibles y que sean fáciles de triturar, deglutir y metabolizar por el propio anciano con la máxima facilidad posible. Evitando en todo momento que se atragante. Con un aporte en fibra suficiente para que pueda ir al baño con comodidad evitando el estreñimiento crónico.
- Además, se vigilará el contenido hídrico de sus menús para evitar una deshidratación importante.
- La higiene bucal en los ancianos debe ser lo más práctica y completa posible para evitar más caída de dientes o que estos no estén bien fijados a las encías.
- Se intentará realizar las comidas en compañía para evitar problemas psicológicos como tristeza, depresión o el aislamiento social.
- En casos necesarios se utilizará suplementación específica. Como son los aminoácidos para aumentar su masa muscular, la vitamina D y calcio para evitar roturas óseas. Muy importante para evitar la rotura de cadera que es muy típica a estas edades por posibles caídas. En casos de mujer con la menopausia y ya con osteoporosis este control debe ser muy exhaustivo.
- Recomendación también de vitaminas del grupo B para corregir posibles anemias cuando el anciano no ingiere la cantidad suficiente de nutrientes.
- La ingesta calórica disminuye considerablemente ya que las actividades físicas han disminuido considerablemente. Hay inmovilidad o simplemente han dejado de trabajar y tienen una vida más pausada.
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