1. Concepto
A pesar de que la Dieta Mediterránea es una de las más, o la mejor para llevar una vida saludable. Cada día hay más personas con sobrepeso y obesidad.
El culto al cuerpo nos hace llevar demasiadas dietas y muchas de ellas son sin ningún control médico. La leemos en una revista, nos la cuenta la vecina o simplemente la prepara alguien que hizo un curso de nutrición de unos meses.
Esto conlleva a la larga al llamado efecto yo-yo. Es decir, se baja unos kilos para más adelante volverlos a recuperar. Incluso se recupera más kilos de los perdidos por lo que el aumento de peso es considerable. Toda esta problemática está relacionada con problemas psicológicos y emocionales como la ansiedad por la comida o estados depresivos que nos hacen comer compulsivamente. Muchas veces detrás de una obesidad hay una enfermedad psicológica. Hay que tener en cuenta que muchos de los fármacos receptados por el médico psiquiatra tienen como efecto secundario también cambios en el metabolismo.
La obsesión por tener un peso ideal origina varias problemáticas:
* La persona busca la perfección. Incluso aunque ya se encuentre en un peso saludable, no se conforma y busca tener una figura con cánones de belleza. Idealizados muchas veces por modas, deportes, o incluso enseñanzas familiares o de su entorno social.
* Buscan conseguir esta perfección lo más rápido posible. Con lo cual, buscan la “pastilla todopoderoso” o el “batido quemagrasa”. Quieren comer sin parar de todo lo que les gusta la mayor parte de los días del mes, para que en unos días consumiendo un preparado se solucione y le contrarreste los excesos de los días anteriores. La finalidad es llegar al peso ideal sin esfuerzo. Nunca o prácticamente nunca es aprendiendo buenos hábitos alimenticios, disfrutando de la buena comida casera y de los alimentos de la gastronomía actual.
Al principio los endocrinos y los nutricionistas para controlar el peso de las personas buscaban conocer las calorías que ingerían y las que consumían. Hoy en día se busca más el concepto de nutrición consciente. Saber comer adecuadamente, conociendo los nutrientes y saboreando cada uno de los alimentos que preparamos.
Si se utiliza en método de contaje de calorías. Lo que puede ser una simple resta puede ser un poco complicado si no se tiene conocimientos amplios de nutrición y dietética. Así bien,
- Calorías ingeridas- calorías consumidas: nos da una cifra mayor que cero. Entonces estamos engordando.
- Calorías ingeridas-calorías consumidas: nos da una cifra menor que cero. Entonces estamos adelgazando.
- Calorías ingeridas-calorías consumidas: nos da cero. Entonces nos mantenemos en el peso.
Sin embargo, calcular con detalle el número de calorías que ingerimos o que consumimos es bastante complicado ya que depende de varios factores:
- Raciones.
- Frecuencia del alimento.
- Frecuencia de actividades y/o ejercicios.
- Parámetros antropométricos.
- Analíticas.
- Sistema endocrino.
- Actividad digestiva.
- Genética.
- Epigenética.
- Otros factores idiópáticos.
Por eso, un plato de comida para una persona le hace engordar, a otra le adelgaza y a otra la mantiene en su peso. El sobrepeso es normalmente una enfermedad multifactorial. Conocer todas las causas que conllevan a la persona a engordar es de vital importancia para conocer y corregir su problemática.
- Conceptos -
Hoy en día se estudia en profundidad conceptos como:
Sistema hormonal:
- Grelina: Hormona que secreta el estómago cuando se llena de alimento
- Leptina: Hormona que secreta el tejido adiposo inhibe la ingesta de alimentos.
- Sistema psicológico: psicología positiva, inteligencia emocional y mindfundness.
- Sistema inmunológico: microbiota, aminoácidos y ácidos grasos esenciales.
- Actividad física: sedentario y deportes.
La mayoría de las personas están obsesionadas en su peso en mayor o menor medida. Cuentan calorías, leen etiquetas nutricionales, se pesan o se miden con frecuencia. Todos hemos hablado de diferentes dietas y buscamos alimentos que sean ricos, fáciles de preparar y que nos pongan más esbeltos e incluso más jóvenes. Hacer un pacto con el diablo casi se diría. Se busca además una pastilla que nos de la felicidad. Lo queremos ya y sin esfuerzos añadidos.
Es bastante incongruente que en el siglo XXI y en los países supuestamente industrializados hay un déficit nutricional. Tenemos demasiada cantidad de algunos nutrientes como son el colesterol, los triglicéridos, la sal y los azucares. Pero por la contra tenemos un déficit de micronutrientes. Estar con anemia, problemas de tiroides o con depresión está por desgracia al orden del día.
Además, esta obsesión por la extrema delgadez, de querer comer alimentos calóricos y no engordar nos lleva a una epidemia demasiada extendida hoy en día. Los trastornos alimentarios como son la anorexia, bulimia, pero también otras en auge como vigorexia, ortorexia o drunkorexia.
3. Factores que influyen en el control del peso
Factores físicos
El hipotálamo es el centro de saciedad/hambre. Es un órgano situado en el cerebro que nos indica si tenemos apetito o no a través de hormonas y neurotransmisores.
Dependiendo de la concentración de estas sustancias y de su funcionamiento se va a ingerir más cantidad o no de ciertos alimentos.
Además, influyen los niveles de grasa corporal que tiene la persona. Esto es así por la leptina.
La leptina es una hormona que se encuentra en la grasa. Lo que hace es inhibir la ingesta. Así una persona que ha ingerido la suficiente cantidad de alimentos su leptina envía señales al hipotálamo para indicar que ya no hace falta comer más. Se obtuvieron los nutrientes necesarios.
Sin embargo, una persona obesa que en teoría tiene más concentración de esta hormona por tener mayor cantidad de lípidos en su cuerpo esta capacidad de saciarse se pierde. Incluso ocurre el efecto contrario y consumen más cantidad llegando a conseguir una obesidad mórbida. Esto es así porque la leptina deja de funcionar. Es un proceso similar al que ocurre cuando deja de funcionar la insulina en el caso de la diabetes tipo II.
En los últimos años se está investigando la función hormonal del tejido adiposo como posible tratamiento a la obesidad mórbida.
4. Papel de la dieta en el control del peso
Está claro que llevar unos buenos hábitos saludables y un plan de alimentación correcto y equilibrado nos puede ayudar en gran medida a tener un peso ideal.
Si nuestra forma de comer es desequilibrada, tenemos más papeletas a conseguir un descontrol en nuestro peso. Tanto sobrepeso y obesidad como en casos de delgadez y si por herencia recibimos una genética propensa a engordar más fácilmente siempre con una dieta equilibrada vamos a tener un peso específico saludable para nuestros parámetros antropométricos.
Por el contrario, si abusamos de alimentos precocinados, frituras y técnicas culinarias poco saludable. Ingerimos un exceso de comida y llevamos una vida poco saludable, estamos favoreciendo que esos genes se manifiesten en mayor medida y podamos engordar más fácilmente.
Se tiene que controlar la dieta de una manera global y como un todo y no haciendo cambios pequeños que prácticamente no ayudan.
Por ejemplo, es muy típico ver a un grupo de personas hacer juntas ejercicio por las mañanas haciendo deporte. Se van a hacer grandes caminatas. A un ritmo ligero. No llegan a sudar ni a cansarse demasiado. Pero ellas piensan que “se están poniendo en forma”. Si bien es claro que es mejor que quedarse en casa viendo la televisión, la actividad deportiva debe ser al menos con algo de más ritmo para que haya un gasto calórico que se pueda cuantificar.
Después del paseo se van a una cafetería a desayunar. En su mente está “tengo que cuidarme” así que piden una tostada con mantequilla y mermelada, un zumo de naranja natural y un café con leche desnatada, incluso sin lactosa pensando que así se cuidan más con sacarina. La cafetería además quiere cuidar a sus clientes y les ofrece un picoteo gratuito, consiste en bollería casera o incluso unos croissants rellenos de fiambre. La mente tiene una facilidad para olvidarse en esos momentos de “tengo que cuidarme” y lo cambia por “no lo voy a rechazar si me lo dan gratis”. Así que la dieta en este caso no funciona.
Realizar una dieta adecuada según nuestras necesidades es lo ideal para conseguir nuestro peso saludable, pero siempre debe estar acompañada con actividad física. Antes se realizaba un control estricto de la ingesta calórica. Hoy en la mayoría de los casos se intenta corregir los hábitos alimentarios.
5. Reparto de la ingesta energética
Ejemplo una persona que pesa 63 kilogramos y está en su peso ideal según la fórmula del IMC.
El metabolismo basal lo vamos a calcular multiplicando por 24 su peso. Es decir, 63x24= 1512 Kilocalorías de metabolismo basal al día.
Para que los cálculos sean más fáciles de realizar se va a redondear a 1500 Kilocalorías.
Según su actividad:
*Ligera: añadimos el 30% del metabolismo, es decir, 1500x 30% = 450 Kilocalorías las que hay que sumar al metabolismo basal.
1500 +450 = 1950 Kilocalorías necesita esta persona al día.
Ejemplos: Utilizar el ordenador y ver la televisión.
*Moderada: añadimos el 60% del metabolismo, es decir, 1500x60% = 900 kilocalorías las que hay que sumar al metabolismo basal.
1500+900= 2400 Kilocalorías necesita esta persona al día.
Ejemplos: subir las escaleras, pasear rápido y correr ligero.
*Intensa: añadimos el 90% del metabolismo, es decir, 1500x90% = 1350 kilocalorías las que hay que sumar al metabolismo basal.
1500+1350=2850 Kilocalorías necesita esta persona al día.
Ejemplos: altos hornos, alpinismo y obrero de la construcción.
- Desayuno: 20% de 1449= 288 kilocalorías.
- Comida: 50% de 1440 = 720 kilocalorías.
- Cena: 30% de 1440= 432 kilocalorías
- Mantener un equilibrio calórico: El control de peso se trata fundamentalmente de equilibrar la cantidad de calorías que consumes con la cantidad que quemas. Si consumes más calorías de las que quemas, ganarás peso; si consumes menos, perderás peso.
- Controlar las porciones: La cantidad de comida que consumes es importante. Controla las porciones y trata de evitar las porciones excesivamente grandes.
- Comer alimentos ricos en nutrientes: Prioriza alimentos frescos y naturales, como frutas, verduras, granos enteros, proteínas magras (como pollo, pavo, pescado, legumbres y tofu) y productos lácteos bajos en grasa. Estos alimentos son ricos en nutrientes esenciales y bajos en calorías.
- Reducir la ingesta de alimentos procesados y ultraprocesados: Estos productos suelen contener muchas calorías vacías, azúcares añadidos, grasas trans y sodio en exceso. Limita su consumo tanto como sea posible.
- Controlar el consumo de azúcares y grasas saturadas: Los azúcares añadidos y las grasas saturadas pueden contribuir al aumento de peso y a problemas de salud. Lee las etiquetas de los alimentos y reduce el consumo de alimentos y bebidas con alto contenido de azúcar y grasas saturadas.
- Comer con regularidad: Evita saltarte comidas, ya que esto puede conducir a comer en exceso más tarde. Opta por comidas pequeñas y saludables a lo largo del día para mantener tu metabolismo activo.
- Beber suficiente agua: A veces, la sed se confunde con el hambre. Beber agua puede ayudarte a sentirte más lleno y evitar la ingesta excesiva de calorías.
- Planificar las comidas: Preparar comidas en casa te permite controlar los ingredientes y las porciones. Planifica tus comidas y meriendas para evitar recurrir a opciones menos saludables cuando tienes hambre.
- Controlar las emociones: Muchas personas recurren a la comida como respuesta al estrés, la ansiedad u otras emociones. Aprende técnicas de manejo del estrés y busca apoyo emocional si es necesario.
- Realizar actividad física: El ejercicio regular es una parte importante del control de peso. Combina una alimentación saludable con actividad física para ayudar a quemar calorías y mantener un estilo de vida activo.
- Establecer metas realistas: Establecer metas alcanzables y a corto plazo puede ayudarte a mantenerte motivado y enfocado en tu objetivo de control de peso.
- Buscar apoyo profesional: Si tienes dificultades para controlar tu peso o si tienes condiciones médicas que afectan tu capacidad de perder peso, considera buscar la orientación de un dietista o nutricionista registrado. Pueden proporcionarte un plan personalizado y apoyo continuo.
- Beber agua durante la comida engorda. Es mejor beber dos vasos de agua antes de la comida. El agua sea del grifo, del manantial o embotellada nos aporta cero calorías. Es decir, no nos hace engordar. Da lo mismo si la bebemos antes, durante o después de las comidas. Es más, si bebemos haciendo el pino, aunque sea algo incómodo y nos podamos atragantar no nos va ayudar ni a engordar ni a adelgazar porque en todas estas opciones nos aporta cero calorías. No hay diferencia entre las aguas carbonatadas o con gas, nunca confundir gaseosas con las aguas naturales sin gas. Eso sí, hoy en día en el mercado hay ciertas marcas que venden agua sin gas con sabores, por ejemplo, a sabor a naranja, a manzana, a té verde etc. Estas aguas se asemejan a refrescos, se les ha añadido aditivos, ciertos azúcares y por lo tanto nos van a aportar ciertas calorías.
- Hay alimentos con calorías negativas que nos ayudan a adelgazar: no existen las calorías negativas. Si se piensa con lógica si existieran no habría ninguna persona con sobrepeso. Lo único que nos ayuda a adelgazar es llevar unos hábitos alimentarios correctos y acompañándolo con ejercicio. Por lo tanto, tomar especias como canela, jengibre o frutas como limón no nos ayuda a adelgazar. Lo que se consigue es que los alimentos a los que se les han añadido estas especias y frutas tengan un sabor más agradable. Es una forma de evitar el consumo de sal y de aumentar la hipertensión. En dietas como el ayurveda se aconseja infusiones con estas especias, es una forma sana de hidratarse de una manera ligera con sabores diferentes como el picante, o el amargo pero que no nos va a restar calorías y hacernos adelgazar por ello.
- La fruta de noche engorda. La fruta es un grupo de alimento rico en agua, fibra, vitaminas y minerales. Nos ayudan a hidratarnos, nos protege de los radicales libres por sus antioxidantes. La mayoría tienen muy pocas calorías. Da lo mismo a qué hora se consuman. La cantidad de calorías va a ser la misma. Así que, si una fruta en el desayuno no nos engorda, por la noche tampoco lo va hacer. Recuerda que para engordar hay que ver otros parámetros como el tamaño de las raciones, la forma de preparar las comidas, la actividad física etc.
- La fruta de postre es indigesta. Todo lo contrario, es un buen postre, saludable por su aporte en micronutrientes. Siempre es mejor opción que un bizcocho o un preparado lácteo azucarado.
- Los diabéticos no pueden ingerir fruta. Como bien se sabe una persona diabética debe controlar sus niveles de glucosa en sangre. La fructosa de la fruta el cuerpo lo puede metabolizar en glucosa. Ahora bien, estos azúcares de la fruta están rodeados de otras sustancias como fibra, agua, vitaminas y minerales, los cuales influyen y ralentizan este proceso de metabolización. Los diabéticos pueden tomar fruta sin problemas. Eso sí, deben controlar con detalle toda su alimentación, así que es buena idea que vigilen el tamaño de sus raciones, pero nunca eliminarla de la dieta.
- El plátano engorda más que la manzana. Una manzana suele ser más grande que el plátano. Ten en cuenta que en cualquier tabla de alimentos te va a dar la información calórica por 100 gramos. Sin embargo, una manzana pesa más que un plátano y por lo tanto va a aportarnos más energía.
- En las dietas de adelgazamiento es mejor tomar jamón york que serrano: El jamón york tiene es un jamón cocido a la que le han añadido entre otras sustancias, azúcares, aditivos alimentarios, a veces lactosa, gluten… tiene menos cantidad de proteína que el jamón serrano
- La miga de pan engorda más que la corteza. La miga tiene más porcentaje de agua que la parte de la corteza que está más deshidratada. Así que a misma cantidad de miga que de corteza, aunque haya poca diferencia calórica puede tener menos la miga.
- Beber agua con limón en ayunas. Al igual que beber agua no ayuda a adelgazar, el agua de limón tampoco lo hace. Lo único que conseguimos es añadir aumentar un poco la ingesta de vitamina C. Sin embargo, muchas personas cuando empiezan a beber agua con limón en ayunas empiezan a cambiar sus hábitos alimentarios con más facilidad. Empiezan a comer de una manera más equilibrada y por lo tanto se encuentran mejor.
- Tomar semillas de chía adelgaza: La chía es una semilla con un alto porcentaje en fibra. Esta fibra puede ayudarnos a saciarnos más, por consiguiente, puede que sin darnos cuenta e ingerimos menos cantidad de alimentos. Pero hay que tener en cuenta que esta fibra también puede atrapar minerales como el calcio u el hierro así que debemos tener cuidado en caso de osteoporosis o anemias ferropénicas. La fibra que tiene las semillas de chía son de tipo mucílagos. Debemos de dejarlas en remojo unas horas en agua o en algún líquido para que se puedan deshacer y sean más fáciles digerirlas. Hay personas que desconocen esto y las toman secas o poco hidratadas. Puede ser peligroso para la mucosa intestinal, la puede irritar demasiado
- Ingerir suplementos de colágeno es bueno para las articulaciones: Las articulaciones con el desgaste típico por la edad, el deporte, o malos movimientos pueden necesitar un aporte de aminoácidos para regenerarse. El colágeno es una proteína y por lo tanto tiene aminoácidos. Sin embargo, a nuestras articulaciones le es indiferente el origen de dichos aminoácidos. Le da lo mismo si provienen del huevo, soja, carne o de suplementos.
- Existen alimentos especiales: los superalimentos. En los últimos años se ha buscado ese alimento completo que además de darnos todas las calorías y nutrientes que nuestro cuerpo necesita, sea fácil de preparar y consumir, pero que además nos lleve a la eterna juventud, a estar estéticamente esbeltos y bellos y que nos prevengan de enfermedades hasta ahora incurables o de difícil curación. Por desgracia, no existe ningún alimento que contenga todas estas propiedades. Para conseguir cada uno de estos factores saludables debemos combinar bien una seria de alimentos y prepararlos con técnicas culinarias adecuadas. Vivimos en una sociedad que todo lo exótico, lo que viene de países con otras culturas distintas a la nuestra nos llama la atención. Les adjudicamos propiedades que también tienen productos de nuestro entorno. Son ejemplos, las baya de goji , kombu, quinoa, mate, etc. Sin embargo, todos y cada uno de estos alimentos “que consideramos superalimentos” hoy en día están muy industrializados, se venden en polvos, en batidos o en snacks por lo que las propiedades que pudieran tener se han perdido en la mayoría de los casos.
- Las legumbres son indigestas mejor no comerlas. Las legumbres es uno de los alimentos principales de la dieta mediterránea, junto con el aceite de oliva, las hortalizas, frutas y pescados. Sin embargo, nuestra cultura gastronómica indica platos de legumbres de cuchara en combinación con productos grasos de origen animal como son el chorizo, el tocino, morcilla. Así se hacen platos contundentes muy calóricos. Antes era típico comerlos en épocas de mucho trabajo y en días de frío como los campesinos, trabajadores de la industria que tenían un gran gasto calórico en sus actividades. Por eso relacionamos las legumbres con calorías y que nos va hacer engordar. Sin embargo, todo lo contrario. Este alimento es rico en proteínas vegetales, tiene fibra que nos ayuda a saciarnos y son ricas en minerales como el magnesio y aminoácidos como el triptófano. Los cuales nos ayudan a aumentar la serotonina. El neurotransmisor de la felicidad. Lo único que debemos aprender a prepararlas de una manera más saludable, con muchas verduras, salteadas, cocidas al vapor, en ensaladas etc.
- Por comer un pastel no pasa nada en la dieta de adelgazamiento. Comer un dulce de vez en cuando puede ser un hábito que nos hace engordar. Si estamos con sobrepeso debemos dejar de ingerirlos. Por ello, están en el vértice de la pirámide nutricional. Ahora bien, puede ser también un placer comerlo, relacionarlo con una fiesta etc. Por lo que en un momento dado nos ayuda en las emociones. Todo en exceso puede ser grave. No es lo mismo comerlo uno al mes, que uno todos los días. Tampoco nos podemos engañar, por ser casero no tiene por qué ser más saludable. El exceso de azúcares y de calorías los estamos tomando.
- El azúcar moreno es mejor que el blanco. El azúcar está formado por sacarosa. Recuerda que es un disacárido formado por glucosa y fructosa. La diferencia es que en el moreno al ser integral hay presencia de micronutrientes y fibra. Esto lo hacía más saludable que el blanco. Pero al estudiar con más detalle y comparar ambos azúcares se ha visto que las cantidades de vitaminas, minerales y fibra del moreno son tan trazas que no tienen prácticamente efecto. Si realmente queremos añadir fibra y micronutrientes a nuestro cuerpo es mejor hacerlo a través de la ingesta de otros alimentos como puede ser la fruta, algunas de ellas con sabor dulce por ser ricas en fructosa.
- La miel es el mejor edulcorante. Es un alimento rico en glucosa y fructosa. Esto le hace tener un sabor muy dulce. En grandes cantidades puede ser incluso empalagoso. Es bastante calórico por lo que hay que controlar sus cantidades en caso de tener sobrepeso o enfermedades como diabetes.
- El vino es saludable. El vino es una bebida alcohólica. Aunque no tiene tanta graduación como las bebidas destiladas, el alcohol es perjudicial para la salud. Aunque las pirámides nutricionales incluso aconsejan tomar ocasionalmente una copa al día, son muchos los especialistas que indican los efectos secundarios del vino, o de la cerveza. Lo que realmente es bueno por sus efectos antioxidantes es la ingesta de frutas como las uvas.
- Hay que desayunar todos los días. Siempre se ha comentado que el desayuno es la comida principal del día. Hay que desayunar porque es el motor para comenzar con las actividades diarias. Si un niño por ejemplo iba al colegio sin desayunar no se va a concentrar en clase. Se aconseja mucho lo de tomar leche o un preparado lácteo, cereales y una fruta o el típico zumo de naranja. Sin embargo, cada vez más son los expertos que aconsejan que hay que comer verdaderamente cuando se tiene hambre y no por obligación. No es conveniente tampoco realizar muchas horas de ayuno. Algo muy perjudicial para el metabolismo. Si no se desayuna a primera hora de la mañana porque hay personas que literalmente “no les entra nada”, siempre pueden comer algo con más fundamento a media mañana. Simplemente hay que respetar los hábitos personales de cada uno. Eso sí, no es conveniente estar en ayunas hasta la hora de la comida del mediodía. Son demasiadas horas sin comer nada en absoluto y puede ser contraproducente. Tampoco realizar el desayuno y seguidamente el almuerzo de las 15h de la tarde. Esto hace que las raciones sean demasiado pequeñas y que no se incluyan las cantidades necesarias de nutrientes. Lo ideal es que en el desayuno exista un hidrato de carbono, una proteína, un lípido insaturado y un alimento funcional rico en micronutrientes. En España no está aún muy bien visto desayunar con humus, con una tostada de tomate o aguacate, unos huevos revueltos, un sándwich de atún, una macedonia de frutas. Pero son todas opciones muy saludables. Algunos desayunos “típicos” españoles consisten en batidos de leche con galletas y chocolate. Productos que son muy ricos en azúcares y grasas saturadas. Algo que debemos de evitar en todo lo posible. Muchos de los cereales integrales de desayuno que publicitan como saludables en los anuncios televisivos tienen cantidades excesivas de azúcar, ni tienen tanta cantidad de fibra como quieren hacer saber.
- El desayuno de los ingleses es malo para la salud. El desayuno típico inglés consiste en ingerir embutidos como salchichas, bacon, alimentos con grasas saturadas. Esto puede ser perjudicial si se ingiere en grandes cantidades todos los días. Sin embargo, tiene opciones saludables como sentarse a comer en familia. Algo que se está perdiendo en España. Ingerir alubias y verduras y otros alimentos saludables como champiñones u otras setas, tomate, avena etc., alimentos ricos en vitaminas y minerales, micronutrientes que nos van a dar la vitalidad suficiente para llevar a cabo el trabajo diario. Así que podemos ver que hay características del desayuno típico inglés que puede ser bueno para el organismo.
- No se puede comer más de dos huevos a la semana porque son peligrosos. Las personas con hipercolesterolemia. Es decir, con alto contenido de colesterol LDL en sangre. Deben vigilar su tipo de alimentación y bajar este colesterol malo. El colesterol es un lípido de origen animal. Así que, en los huevos, sobretodo en su yema, hay grandes cantidades de este nutriente. Por lógica se puede pensar que si tomamos huevo estamos ingiriendo el colesterol y este va a subir los niveles en sangre. Sobre todo, si los preparamos de manera poco saludable como son los fritos. Sin embargo, las últimas investigaciones han visto que la yema de huevo contiene lecitina. Una molécula que a modo de “detergente” hace eliminar la “grasa” llamada colesterol de los vasos sanguíneos. Así que de esta forma y siempre con control médico, según los parámetros de la analítica, se puede dar una alegría gastronómica e ingerir huevos cocidos, escalfados o revueltos, más cantidad de la que pensamos en un principio.
- La lechuga es para las vacas. Ciertas personas, sobre todo aquellas consideradas carnívoras que no están muy a favor de las dietas vegetarianas, les incomoda realizar cambios en su dieta donde se incluye en sus menús grandes cantidades de lechuga. Como bien se sabe, comer siempre el mismo alimento puede ser monótono y aburrido. Si este aun por encima no es del todo a nuestro gusto esto se complica. Pero hay que tener en cuenta que la lechuga es un alimento vegetal muy saludable. Rico en agua por lo que nos va a hidratar, y muy poco calórico por eso se aconseja en muchas dietas de adelgazamiento. Por su contenido alto en fibra nos va a ayudar a llenarnos y a evitar el picoteo, a mejorar la flora intestinal y a mejorar los movimientos peristaltismo para ir al baño. La que es de color verde va a tener cantidades importantes de clorofila, esto nos va aportar magnesio al organismo. Micronutriente importante para evitar el dolor, la sinapsis neuronal, movimientos musculares etc. Pero en el mercado y en la huerta podemos encontrar un sinfín de diferentes tipos de lechuga. Las cuales con texturas, colores y sabores diferentes. Así evitamos el aburrimiento. Es aconsejarla no tomarla siempre en una ensalada típica fría, sino que se la podemos añadir a ensaladas templadas con arroz o legumbres, acompañando pescados y mariscos e incluso en batidos verdes.
- No mezclar alimentos ricos en féculas con proteínas para poder adelgazar. En la década de los 80 comenzaban dietas de adelgazamiento sin ningún control que indicaban que era bueno no mezclar alimentos ricos en glúcidos con alimentos proteicos. Según ellos, esta combinación es muy calórica y nos hace engordar en exceso. Dietas “milagro” como la de Shelton, Atkins y más actual como Dukan se basan en esta “ley de alimentación”. Se ha visto que si no se realiza esta mezcla de grupos de alimentos se adelgaza, pero más bien es debida a que se hacen cambios en los hábitos alimentarios. Muchas personas para evitar esta mezcla en vez de comer filete con patatas fritas, un plato típico y que se ingiere habitualmente por muchos lo alteraban y le añadían verduras en vez de las frituras. Si son personas que no estaban acostumbradas a tomar verduras en su día a día, al incrementar sus raciones lógicamente disminuían su ingesta calórica y por ello adelgazaba. Ahora bien, hay que tener en cuenta que las féculas muchas veces se preparan de manera frita, guisada con mucho aceite o especias lo cual puede dar efectos secundarios como malestar general, reflujo, acidez. A realizar estos cambios también mejora la digestión de muchos de estos consumidores. Es por eso que este tipo de dietas tiene tantos adeptos. Ten en cuenta que para adelgazar con salud y no volver a recuperar los kilos perdidos es mejor ir al especialista para que te prepare una dieta personalizada según tus hábitos alimentarios y tus parámetros antropométricos. No te la juegues nunca con un “pseudo gurú” de la materia por muchos libros que venga o seguidores tenga en las redes sociales.
- El cerebro necesita azúcar para estudiar. Es cierto que el alimento principal para las neuronas es la glucosa. Muchas personas relacionan glucosa con el azúcar de la caña o de la remolacha azucarera. Recuerda que un exceso de este alimento el cuerpo lo puede transformar en grasas y acumularse en forma de michelines en nuestro cuerpo. Algo perjudicial, ya no es sólo estética, sino que está relacionado con ciertas enfermedades. Lo mejor es alimentarnos a través de productos ricos en hidratos de carbono complejos como legumbres y cereales que nos van a aportar monosacáridos simples para el buen funcionamiento cerebral. Otra opción saludable es alimentarse con alimentos como frutas y productos lácteos que nos proporcionan fructosa o lactosa, otros azúcares que pueden servir de manera saludable como fuente de energía para el cerebro.
- En la carne hay muchas hormonas. Algunos animales de ganadería o granja pueden necesitar a lo largo de su vida ciertos medicamentos, antibióticos para prevenir o curar ciertas enfermedades. En principio, hay un control importante en veterinaria para evitar posibles efectos a las personas una vez que consuman este tipo de carnes.
- La industria está colocando trozos de plástico en el interior de los huevos. Es un bulo que se ha realizado hace relativamente poco tiempo a través de un vídeo en el que una usuaria extrae una membrana del interior de un huevo indicando que es plástico y comenta y critica a la industria alimentaria por el uso de este material para meter más miedo a los consumidores. Nada más lejos de la realidad, en el interior del huevo de manera natural hay unas películas llamadas membranas testáceas. Su función es la de proteger la yema de posibles infecciones que puedan entrar a través de los poros de la cáscara.
- El bizcocho casero no engorda. Un bizcocho casero tendrá seguramente mejor sabor, textura y olor que muchos que se puedan comprar elaborados por la industria alimentaria. Pero hay que recordar que para su elaboración se necesitan ingredientes calóricos como harina, azúcar, mantequillas. Aunque utilicemos las versiones algo más saludables la ingesta extra de nutrientes y de calorías las estamos tomando. Sea casero o producto elaborado debe ser consumido siempre en cantidades pequeñas y ocasionalmente. Por ello, en las pirámides nutricionales están situadas en el vértice.
- Se debe comer un plan específico según nuestro grupo sanguíneo. Existe un tipo de dieta sin ningún fundamento científico que indica que las personas según su tipo de grupo sanguíneo son carnívoros o tienden más a ser vegetarianos. Los gurús que hablan de los beneficios de esta forma de alimentarse aseguran que la persona se va a encontrar con mayor vitalidad y que consigue su peso ideal sin esfuerzo. Según ellos las personas del grupo A son carnívoras y las del grupo AB deben ser vegetarianas. Sin embargo, se olvidan de un parámetro muy importante. Los consejos nutricionales deben ser personalizados a pesar de que hay unas directrices globales para todos. No se tiene en cuenta factores como los hábitos alimentarios, apetencias, religiones, lugar de residencia, economía etc. Así por ejemplo una persona japonesa del grupo A no tiene que alimentarse de igual manera que un esquimal del mismo grupo sanguíneo, entre otras causas porque disponen de diferentes alimentos en su región geográfica. Pero incluso dos personas viviendo en el mismo pueblo siendo vecinos con el mismo grupo sanguíneo no se alimentan de la misma forma porque igual uno tiene una religión diferente al otro, uno prefiere el dulce y el otro el salado. Se supone que no todas las personas vegetarianas tienen el mismo grupo sanguíneo, para llevar este tipo de dieta influye una serie de emociones, moralidad, religión etc. No se pueden juntar muchas hortalizas raíces, como son zanahoria, remolacha, jengibres, en el mismo plato porque nos hace el metabolismo lento. Ningún alimento nos hace cambiar la velocidad del metabolismo.
- Físicamente: talla, peso, edad, sexo, actividad.
- Psicológicamente: emociones, religión, ética personal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario