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sábado, 6 de septiembre de 2025

09. Alimentos del Niño



1. Conceptos


Hoy en día en el siglo XXI y en un país como España y en otros europeos se pueden encontrar con dos grupos de niños bien diferenciados a nivel nutricional.

Hasta hace relativamente poco estaba subiendo el número de niños con sobrepeso y obesidad por los cambios alimentarios del pequeño y de la familia en general. No suelen comer tantos alimentos vegetales como es lo deseable. Por el contrario, se come muchos preparados lácteos azucarados, bollería industrializada, pizzas y hamburguesas y muchos alimentos precocinados.

La publicidad de estos alimentos en la televisión en programas infantiles no ayuda ni a prevenir ni a corregir estos malos hábitos. Esto es así porque se le hace chantaje emocional con dibujos en las galletas, regalitos en los preparados lácteos o cromos en la bollería, haciendo que el pequeño lo pida a menudo simplemente por el premio que consiguen y no realmente porque tenga apetito. Esto les hará niños enfermos con enfermedades crónicas típicas de adultos como son la hipertensión, hipercolesterolemia y la diabetes tipo II.

Con el comienzo de la crisis económica, en muchos hogares no llega el sueldo mensual y tienen que ahorrar. Mucho de ese ahorro por desgracia es a partir de los alimentos. En algunos hogares los alimentos básicos que debe de comer un niño no llegan con la frecuencia deseada, o simplemente no llegan. En muchos hogares comer proteína de origen animal es un gran lujo, no hay suficiente fruta o no pueden cocinar legumbres por lo cara que está la electricidad. Así que nos podemos encontrar con bastante frecuencia con niños malnutridos con poco peso. Esto les va a conllevar a enfermedades graves en la adultez. No tienen las calorías y los nutrientes necesarios para crecer de manera saludable.

Hoy en día no se aconseja prohibir o utilizar la comida como premio. Esto le puede conllevar a que cuando sea adulto relacione sus emociones con la comida. Así evitamos que ingiera grandes cantidades de alimentos azucarados cuando esté triste, o estresado. O por el contrario que recuerde comer alimentos vegetales cuando lo castigaban.

La infancia es la etapa donde se aprende los hábitos alimentarios que nos acompañará toda la vida. Es importante entonces enseñarle correctamente. El niño además necesita un aporte tanto calórico como de nutrientes adecuados para su desarrollo tanto físico como emocional.


2. Alimentos en el primer año de vida

Antes de nacer el feto obtiene la glucosa a través de la madre. Al nacer el glucógeno que ha acumulado sólo le aporta energía durante unas horas. El hígado no es capaz aún de desarrollar una gluconeogénesis.

Recuerda que la gluconeogénesis es la formación de glucosa a partir de aminoácidos, ácidos grasos u otros nutrientes no glucosídicos.

A veces la leche materna tarda unos días en formarse. Por suerte, el bebé tiene mecanismos para metabolizar los lípidos y proteínas que tiene almacenados. Aun así, su peso puede disminuir en los primeros dos-tres días por esa ausencia de glucosa que forma parte de la lactosa.

La secreción de la amilasa pancreática es deficitaria por eso no pueden digerir cantidades de almidón.

La grasa no se absorbe por completo, por lo que la leche de vaca entera no se suele aconsejar, ya que esta no es fácil de digerir.

Siempre que la madre esté sana y haya seguido una dieta adecuada el aporte de la leche materna para el bebé es el adecuado.


Alimentación hasta los 6 meses

Se considera que la mejor forma de alimentar al bebé es con leche materna. Se aconseja dar el pecho hasta al menos los dos años, o al menos hasta que el niño quiera. A partir de los 6 meses se debe complementar la leche con alimentos naturales.

Al nacer se necesita un elevado aporte en calcio y vitamina D. Esto es debido a que se están formando los huesos y se evita así enfermedades como el raquitismo.

El hierro es necesario para que se formen las células sanguíneas. Si la ingesta de la madre ha sido la adecuada no hay problema, el bebé tiene el aporte necesario durante 4-6 meses después del parto. Pero si no ha sido el adecuado el bebé puede tener anemia. En estos casos se puede aconsejar alimentarlo con yema de huevo (a partir del sexto mes o bajo recomendación pediátrica) o incluso suplementación.

La leche materna es la más beneficiosa tanto para la salud de la madre como del bebé. Al dar el pecho se transmite afecto, tranquilidad y sosiego. Hay una faceta emotiva alrededor de este entorno. El bebé siente el calor corporal materno y escucha sus latidos. Eso le favorece a tragar adecuadamente, a estar tranquilo y a desarrollarse no sólo nutricionalmente sino también de forma afectiva adecuada. Siempre que es posible “dar la teta” va a ser la mejor opción.

Dar el pecho se iniciará lo antes posible, cuando la madre y el hijo estén de acuerdo y lo permitan. Las tomas son a demanda, suele ser cada 3 horas, pero hay bebés que acortan o alargan estos periodos. La duración de la succión es la que el bebé elija. Esto es debido a que el bebé tiene la capacidad innata de conocer su apetito. Sabe exactamente cuando tiene hambre y cuando está lleno. Esta capacidad en el adulto se pierde con facilidad por los hábitos de la sociedad. Dejamos de comer cuando tenemos hambre sino cuando salimos del colegio o del trabajo. La publicidad y otros parámetros pueden influir en nuestra hambre emocional. Comemos porque estamos tristes o para celebrar un logro no porque nuestro cuerpo necesite calorías y nutrientes.

La alimentación de la madre debe ser correcta y equilibrada. Se debe de evitar la ingesta de alcohol y de fumar. La mayoría de los fármacos que pueda necesitar no interfiere en la composición de la leche materna pero siempre debe haber un control médico para este fin.

El calostro es la primera leche del pecho. Desde el nacimiento hasta aproximadamente el quinto día de la infancia. Es una leche rica en proteínas, con un alto contenido en inmunoglobulinas y es más baja en contenido de lípidos. Son las primeras defensas del bebé.


Composición de la leche materna

Al tomar leche materna el bebé no necesitará beber agua, salvo en casos excepcionales como fiebres altas o días muy calurosos. Si la lactancia materna no se puede hacer o la madre o el bebé no quieren se utilizan las fórmulas artificiales de inicio.

En muchos casos la lactancia está mal vista. Para ciertas personas es incluso de mala educación que una madre dé el pecho el público, para otras es algo natural que no debería ser nunca un problema. Lo ideal, es siempre defender la salud del menor, y si este tiene hambre que pueda comer. En cualquier situación y momento del día. Algo que debe ser “impronta” se está buscando su parte más impersonal y científica, llegando a ser debatida en congresos, incluso por sectores que a priori no tienen práctica. Las madres deben tener la valentía y la libertad de elegir cual es la forma de amamantar a sus pequeños.

Si el biberón está bien preparado tampoco necesita la ingesta de agua líquida al igual que en la leche materna.

Hay que vigilar la sepsis de la tetina y del biberón para evitar contagios de microorganismos. Se debe observar el agujero de la tetina. Ni tan pequeño que el bebé tenga que hacer mucho esfuerzo y cansarse para tomar la leche, ni que el orificio sea demasiado grande para evitar así posibles atragantamientos.

El bebé también va a ingerir lo que necesite. Es mejor no obligarle a que tome el biberón entero si ya está saciado. Al final de la toma, e incluso durante la mitad de la succión es conveniente incorporar al bebé y hacerlo eructar. Así se elimina posible aire que haya tragado.

En caso de que la madre tenga que ir al trabajo o se ausente del hogar donde está el bebé, o este tenga que ir a la guardería. El cuidador puede darle tomas con leche materna previamente recogida. La leche materna cuando es extraída se puede guardar en un recipiente aséptico bien cerrado. Se puede mantener a temperatura ambiente unos 25ºC durante 8h o si se prefiere en el frigorífico a 4º C durante 48 horas.

Una buena opción en caso necesario es la congelación de la leche materna. En este caso los tiempos pueden variar de alrededor de 2 semanas cuando el congelador está incluido dentro del frigorífico. Unos 3 meses si el congelador está separado del frigorífico o incluso de 6 a 12 meses si el congelador llega a temperaturas de -18ºC o -20ºC.

Es conveniente descongelar rápidamente pero nunca al microondas y que llegue a hervir. La mejor forma es poner el biberón bajo el chorro de agua tibia o en un cazo de agua al modo de “baño maría”.

La leche que ha sobrado en esa toma no se puede congelar de nuevo. Al igual que cualquier otro alimento que después de su descongelación no se puede congelar otra vez.

Alimentos que consume la madre durante la lactancia puede hacer variar el sabor y las características organolépticas de la leche materna. Alimentos como el ajo puede alterar el sabor, y las coles pueden producir cólicos en el niño pequeño.

  

3. Alimentación en preescolar y escolar

Cuando el niño comienza a tener algo de independencia comienza su etapa preescolar y escolar. Ya sabe moverse con soltura, sabe hablar con propiedad así que puede indicar sus gustos, lo que le apetece comer y lo que no.

En el colegio tiene bastante actividad. El cerebro está activo. Es una época de curiosidad, de aprender al máximo. Conocer nuevos amigos, otros ambientes y otras situaciones.

Es aconsejable hacer un ritmo de comida acorde a sus actividades. Enseñarle a poner la mesa, a conocer nuevos alimentos. Que aprenda a olerlos, saborearlos y a distinguirlos en sus diferentes formas de preparación.

No se aconseja castigarlo o premiarlo a través de la comida para evitar posibles complicaciones a nivel nutricional en el adulto. Como posibles trastornos alimentarios u obesidad. Hoy en día, son muchos los psicólogos que apuestan por no castigar sin postre si te portas mal, por poner un ejemplo típico de la educación de antaño. Se promueve hábitos saludables que se mantendrán a lo largo de la vida. En esta etapa es cuando el niño sabe distinguir sin ningún problema cuando tiene hambre y cuando está saciado. No es conveniente, hacerle comer demasiado por el simple hecho de que está creciendo. Su cuerpo cuando está sano sabe exactamente que calorías necesita y sabe parar cuando es necesario. Si insistimos podemos hacerle perder esta capacidad innata del hipotálamo por mantener de forma saludable los centros del apetito y la saciedad. Así, el peso del niño se mantiene dentro de unos parámetros adecuados.

A esta edad no es bueno que se acostumbre a comer ciertos alimentos como chucherías, refrescos o alimentos muy dulces. Al menos no en demasiada frecuencia. Tampoco es bueno el exceso de sal en sus comidas para prevenir enfermedades como la hipertensión.

El desayuno debe ser la comida principal. En la escuela va a tener un gasto calórico importante. Todo esto unido a que lleva unas 8-9 horas haciendo un ayuno largo durante la noche. Es aconsejable que se siente a comer tranquilamente. Si es posible en familia y con tiempo para la digestión.

El desayuno debe tener al menos algún producto lácteo, una fruta, cereales, mejor integrales y sin azúcares añadidos. Opcionalmente se puede añadir algún alimento proteico. Aunque en España no se suele hacer, es muy saludable añadir jamón, huevo o atún o incluso hacer una tostada con humus. Al estar en crecimiento debe ingerir más cantidad de proteínas que un adulto por lo que en el desayuno no podemos olvidarnos de ella.

A estas edades pueden surgir alergias e intolerancias alimentarias. Son muy frecuentes las relacionadas con la leche, huevo, gluten, frutos secos y pescado. Por consiguiente, en estos casos se debe realizar desayunos especiales para cada caso.

En casos de niños (o adultos) intolerantes a la leche una buena opción es prepararle un tazón con leche sin lactosa. Debemos tener cuidado de que algunos cereales de desayuno o panes tipo molde pueden tener trazas de leche. Se aconseja leer bien las etiquetas nutricionales para evitar algún susto.

Si el problema es una alergia a la leche en este caso no sirve la leche sin lactosa, puesto que estas siguen teniendo caseína, la proteína más importante de los productos lácteos y que produce con mayor probabilidad las alergias alimentarias. Para ello, podemos usar cualquier tipo de bebida vegetal como la de soja, avena, coco, o de frutos secos.

Si es celiaco se debe vigilar la toma de estas bebidas, la de avena, espelta y otras pueden tener gluten. Aunque cada vez hay más opciones para celiacos.

Para las personas alérgicas al huevo se debe echar un vistazo a las etiquetas de panes de molde, quesos, galletas, pastas porque pueden tener trazas o incluso huevo como ingrediente principal.

Si el niño tiene poco apetito por las mañanas puede ser conveniente realizarle desayunos agradables, fáciles de ingerir y que le entren bien por la vista.


4. Alimentación en el adolescente

Durante la adolescencia hay cambios físicos y emocionales relacionados con el sistema endocrino. A los chicos le comienza a salir barba, la voz más grave, aumentan su musculatura y a las chicas les viene la menstruación, aumentan el tamaño de sus caderas y del pecho.

En esta época de la vida hay que tener mucho cuidado para que el joven no comience con un posible trastorno alimentario. Se siente más susceptible y muchas veces no es capaz de asimilar todo lo que está pasando.

Si durante la niñez ha aprendido buenos hábitos alimentarios es fácil que puedan continuar con ellos. Pero si no tiene la costumbre es quizás una época complicada para llevarlos a cabo. Puede que necesite un apoyo extra.

Su vida social a veces les conlleva a relacionarse en establecimientos de fast food con lo cual pueden llevar una nutrición muy descontrolada. Rica en grasas saturadas trans y azúcares.

Uno de sus inconvenientes mayores que acarrea cambios de humor y de incluso vergüenza o de timidez es el descontrol hormonal que les produzca grandes cantidades de acné. Esto se puede solucionar en algunas ocasiones llevando una dieta saludable como la dieta mediterránea.

- Recomendaciones alimentarias -

En la mayoría de los casos los jóvenes necesitan la misma cantidad de nutrientes que una persona adulta. Salvo en algunos casos:

  • Pueden necesitar un aporte extra de proteínas por el crecimiento y el desarrollo durante la pubertad.
  • Al estar aún en crecimiento pueden necesitar más cantidad de calcio y vitamina D para un buen desarrollo óseo.
  • Las chicas al comenzar con la regla pueden necesitar tomar más alimentos ricos en hierro y vitaminas del grupo B. Sobre todo, si las tiene abundantes.

Resumiendo el primer año de vida debe alimentarse con biberón y papillas; los niños de preescolar y escolar tomarán alimentos sólidos y se realizará el comienzo de los hábitos alimentarios. En el caso de los adolescentes sufrirán cambios fisiológicos y emocionales y habrá que evitar posibles trastornos alimenticios.


Resumen

La alimentación del niño es muy importante. Una porque está en crecimiento y sus órganos se están fabricando y sus músculos y huesos desarrollándose, y otra porque en esta etapa es cuando adquiere los hábitos nutricionales saludables. Si no consigue llevar una nutrición equilibrada y saludable en esta etapa, cuando sea adulto le va a ser más complicado corregir sus errores y llevar buenos hábitos. Además, será más propenso a tener ciertas enfermedades relacionadas como puede ser el sobrepeso, hipercolesterolemia, diabetes, estreñimiento etc.

En la niñez se van a diferenciar ciertas etapas según el tipo de alimentación:

  • Alimentos en el primer año de vida donde se aconseja en mayor medida la lactancia materna, pero si no se puede siempre se puede llevar a cabo una nutrición con fórmula artificial. Están bien desarrolladas y se consigue una buena suplementación nutricional y calórica.
  • Alimentación en preescolar y escolar donde ya el niño es más independiente y ya sabe con responsabilidad y cierta autonomía que alimentos le gusta más. Es donde aprende a comer masticando, prueba nuevos sabores y texturas.
  • Por último, nos encontramos con la nutrición en el adolescente, donde por los cambios físicos y emocionales, muchos de ellos relacionados con los cambios hormonales, hay que vigilar que no comiencen con ciertas enfermedades relacionadas como los trastornos alimentarios.

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