Vitamina E (tocoferoles y tocotrienoles): La vitamina E es un potente antioxidante que protege las membranas celulares y las lipoproteínas de los radicales libres y el daño oxidativo. Además, participa en la regulación de la expresión génica y en la función inmunológica. Las fuentes de vitamina E incluyen aceites vegetales, frutos secos, semillas y alimentos fortificados.
Con el calor y el oxígeno se pierden cantidades. Hay que tenerlo en cuenta con las frituras o la reutilización de aceites en la cocina.